• Momentos para Sonreír

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Blog para compartir experiencias

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Hoy hace un buen día para pasear por el campo. Parece que el paisaje ya está saliendo del frío invierno y el cielo se presenta azul, como si un misterioso duende hubiera descorrido las cortinas que tapaban las ventanas llenas de luz.

En los árboles han salido algunas flores que anuncian que pronto tendremos almendras y cerezas para el postre. Es la magia de la primavera que ha llegado a Pueblilla del Monte y toda la sierra de Rubiales. Así que el doctor Margarito Cifuentes, el dentista más famoso del pueblo y sus contornos, ha salido a pasear sendero arriba.

Iba sumido en sus mil pensamientos (un hombre que ha vivido tanto siempre tiene algo que recordar), cuando, de repente, descubrió a un niño sentado debajo de un olivo. Miraba al suelo y parecía triste, como si hubiera llorado, aunque también podrían ser las últimas gotas del rocío de la mañana. Se acercó muy despacio, para no asustarle, y le dijo:

-Te veo muy triste, niño, ¿es que acaso te falta cariño?

El pequeño lo miró, con los ojos tristes, y le contestó:

-¿Te acuerdas de que se me movía un diente? Pues ayer se me cayó de repente. Lo puse debajo de la almohada, por si Pérez, el Ratoncito, de pronto llegaba. Pero ha pasado la noche, ha llegado el día, y el diente sigue ahí, el ratón no lo quería.

-No te preocupes chiquillo, Pérez, el ratón, es un poco despistadillo, igual con tanta primavera se le ha ido la sesera. Inténtalo de nuevo esta noche, príncipe hermoso, que seguro te trae un regalo fabuloso.

Y así fue como el niño, alborozado y con una sonrisa de oreja a oreja, se marchó, con la esperanza de que esa noche, por fin, el Ratoncito Pérez encontrara el camino hacia su casa.

Con el corazón más contento por haber dado alegría a un triste niño, Margarito regresó a su casa. Al abrir el portón ya notó un sonido a patitas cortas y hocico puntiagudo. “No puede ser”, pensó. La sorpresa fue mayúscula cuando al abrir la alacena para coger su taza favorita para la merienda, se encontró al mismísimo Pérez asomando sus bigotes por la porcelana.

-¿Qué haces aquí ratón travieso, no ves que no me queda ni una miga de queso?

-Soy yo, Margarito, Pérez, el ratoncito.

-¡¡Bribón… ¿qué haces en mi hogar, no ves que tienes que trabajar?!!

-Ha sido la primavera, que mi cabeza altera, me quedé mirando el paisaje y se me despistó el viaje.

-Ese niño al que buscas vive en la calle Mayor y esta noche te espera con auténtico fervor. No te despistes y vete ligero, que los sueños de los niños siempre son lo primero. Pero espera, no te puedes ir sin merendar, debes tener mucha fuerza para los dientes cargar.

Y así fue como Margarito y el Ratoncito Pérez disfrutaron una deliciosa merienda hasta que llegó la noche. Con las primeras estrellas Pérez se despidió del doctor y fue hasta la almohada de aquel niño triste que, por fortuna, se despertó a la mañana siguiente con una sonrisa radiante en sus labios. El Ratoncito Pérez había encontrado el camino y el doctor Margarito tenía razón: “La esperanza es lo último que se pierde, incluso cuando pierdes un diente”.

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Manualidades niños

Cuando llegan las Navidades y con ellas las vacaciones en el cole, los niños están mucho más en casa. A veces pueden estar un poco aburridos así que ¿por qué no dedicar un poco de tiempo a hacer unas manualidades en familia? Hoy os damos 10 ideas encontradas por la red para pasárnoslo bien con los niños y ser tremendamente creativos.

 

  1. Manualidades con las manos

Cuando los niños son más mayores es más fácil encontrar manualidades vistosas pero ¿y cuando son pequeños? Una buena idea es jugar con sus manos. Podemos recortarlas en papel y hacer un árbol de navidad o complicarnos la vida menos incluso si no queremos y untarlas en pintura de dedos para dibujar con ellas.

Muchas ideas para preescolares en Jugar y Colorear

  1. Adorno de árbol con Hama Beads

¿Habéis sucumbido ya a la moda de los hama beads? Estas cuentas permiten hacer muchas cosas y de manera muy sencilla. Os proponemos hacer un adorno para el árbol de Navidad muy vistoso y fácil de hacer.

Tutorial de Papelísimo. 

  1. Un belén hecho de papel higiénico

Los rollos de papel higiénico son uno de los materiales más fáciles de encontrar por casa. Te proponemos recoger unos cuantos y realizar un belén con los niños. Sólo te hace falta papel, pinturas y un poco de pegamento.

Inspírate celebrando la Navidad

  1. Imanes de nevera con escayola

Podéis hacerlos bien con escayola o bien con Fimo, lo que tengáis más a mano. Los imanes de nevera les encantan a los niños y una vez aprendido como hacerlos podéis dejar volar vuestra imaginación para crear cosas nuevas más adelante.

Tutorial de Manualidades de Navidad

  1. Corona de Navidad de papel de seda

Las coronas de Navidad son realmente bonitas y hay un montón de ideas en la red para realizarlas como más os guste. En este tutorial encontraréis una idea muy chula y sobre todo, fácil de llevar a la práctica, porque el papel de seda es uno de los materiales más sencillos de encontrar. ¡Y el resultado es de lo más vistoso!

Tutorial de Krokotak

  1. Árbol de Navidad con origami

Con origami podéis hacer figuras alucinantes sólo doblando el papel, sin utilizar ni tijeras ni pegamento, aunque con una buena dosis de paciencia. ¡A los niños les encanta! Si queréis hacer origami navideño y animaros con un arbolito de Navidad podéis intentarlo inspirándoos en este videotutorial de Floritere.

  1. Ángel de los deseos

Otra manualidad con materiales sencillos. Se trata de un ángel de los deseos para el que únicamente necesitaréis una caja de cerillas, papel, tijeras y pegamento, nada extraño. Ponle en la tripa tus buenos deseos para tus familiares y amigos.

Tutorial de Hello Wonderful

  1. Personajes navideños con palitos de polo

En cualquier tienda “todo a un euro” podéis encontrar sin problema palitos de polo. Con un poco de imaginación los podemos convertir en personajes navideños y ¡molan muchísimo!

Tutorial de Craft Project Ideas

  1. Adorno de navidad de Olaf de Frozen

¡Mirad qué mono! Es muy fácil, divertido y tiene a uno de los personajes favoritos de los niños (y de algunos mayores, confesaré). Estos adornos de Olaf son geniales.

Tutorial en Crafts by Courtney

  1. Tarjeta con árbol de Navidad con pajitas de colores

Actualmente no es ningún problema encontrar pajitas de colores de cartón ¡Son una monada! Con ellas se pueden hacer un montón de cosas, entre ellas unas tarjetas de felicitación preciosas con las pajitas cortadas para simular un árbol de navidad. Es pura preciosura.

Visto en Pequeocio

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Navidad en el mundo

La Navidad se estaba acercando y Sandra tenía muchas ganas de que llegase, pero sentía curiosidad por saber si en todos los rincones del mundo era igual. Mientras estaba en la buhardilla de casa de sus abuelos buscando los adornos, encontró una gran bola de cristal tapada por una sabana. Se quedó embobada mirando el Papa Noel que había dentro de la bola, ya que le parecía que se estaba moviendo y cambiando. Estaba pegada al cristal de la bola, mirándola fijamente cuando de repente ésta la absorbió y cayó dentro de la bola.

Efectivamente, el hombre gordito vestido de rojo y envuelto en renos había cambiado un poco. Saludó a Sandra y le dijo que se llamaba San Nicolás y que repartía regalos a los niños buenos de Bélgica, Suiza y Polonia entre otros países. Le contó que los niños de Bélgica le invitaban a almorzar cougnolle (Pan dulce) y que luego salían a patinar juntos. En Suiza, por ejemplo, él les daba a los niños y niñas que se habían portado bien bolsas con dátiles, nueces, mandarinas, higos y chocolate. En Polonia, en cambio, mientras los niños dormían, les dejaba regalos debajo de la almohada o encima de los zapatos que descansaban junto a la cama.

De repente, mientras hablaban, Sandra sintió un temblor y de pronto se encontró en medio de un mercadillo navideño. Allí un niño Jesús le esperaba con un regalo; le contó que en Austria eran muy típicos e importantes esos mercadillos y que él era el encargado de traer los regalos a los niños y se los dejaba debajo del árbol. En Alemania, en cambio, le conocen por el nombre de ChristKind y los niños le dejan cartas en la ventana para que sepa qué regalos quieren recibir (si se han portado bien, claro). Allí muchos niños y niñas se duermen cantando el villancico “Stille Nacht, heilige Nacht” (Noche de Paz, Noche de Amor) esperando a que venga.

Tras escuchar el relato del niño Jesús Sandra sintió mucho frío y repentinamente todo quedó cubierto de nieve. Entre esa nieve apareció un personaje muy parecido a Santa Claus, pero mucho más pequeño. Le dio la bienvenida a Suecia y se presentó cómo Jultomte. Era el encargado de traer regalos en un saco para los niños buenos el día de Navidad por la tarde, después de la comida con la familia. Le contó que en el país vecino, Noruega, le conocían como Julenissen y le consideraban un duende que en Nochebuena se transforma en Papa Noel y trae regalos.

Cuando Sandra pensaba que ya no podía hacer más frío ni haber más nieve, apareció muchísima más y el frío aumentó (demasiado para su gusto). El duende había desaparecido y en su lugar se acercaban un anciano y una niña con una muñeca Matriuska. ¡Dios mío, estaba en Rusia! El abuelo del hielo se presentó como Maroz. Su acompañante era una niña que le ayudaba, conocida como La niña de la nieve. Le contaron a Sandra que en Nochebuena la cena en familia consta de doce platos, uno por cada apóstol. Ellos se encargaban de repartir los regalos y como demostración le trajeron a Sandra pasteles de jengibre. Pero eso sí, le contaron, para que los niños se ganen los regalos, deben bailar alrededor del árbol de navidad y recitar poemas. Por eso los tres se pusieron a bailar y a cantar.

Para cuando Sandra paró de bailar, ya no había nieve y se encontraba con una mujer que sonreía. Era Befana, una bruja buena que trae regalos a los niños italianos. Se sentó junto a ella y mientras comían un buen plato de pasta le contó cómo era la Navidad en su país.

De golpe Sandra se despertó, estaba dormida en el suelo junto a la bola de cristal. Le decepcionó que hubiese sido un sueño, pero se despertó junto a una rama de Muérdago, que en Inglaterra se pone en las casas por Navidad para protegerla de los demonios y atraer la buena suerte. Bajó dispuesta a contarle lo que le había sucedido a su familia cuando vio que en medio de la mesa había un Bûche de Noël, un tronco de navidad cubierto de chocolate y típico de Francia. Ahora entendía el porqué del sueño; su casa estaba llena de elementos navideños de otros países, así que era normal que hubiese soñado con ello.

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