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Blog para compartir experiencias

Yodo y ácido fólico en el embarazo

Para que el embarazo se produzca y desarrolle con total normalidad, es necesario que nuestro organismo esté preparado con todos los nutrientes, vitaminas, minerales y todas esas sustancias que conforman nuestro cuerpo y que, ahora, van a ser claves para la creación de una nueva vida. Todas ellas son necesarias para el correcto desarrollo del […]

Para que el embarazo se produzca y desarrolle con total normalidad, es necesario que nuestro organismo esté preparado con todos los nutrientes, vitaminas, minerales y todas esas sustancias que conforman nuestro cuerpo y que, ahora, van a ser claves para la creación de una nueva vida.

Todas ellas son necesarias para el correcto desarrollo del feto, pero hay dos que son especialmente importantes: el ácido fólico y el yodo.

El ácido fólico, también conocido como vitamina B9, es fundamental para la creación de la cadena de ADN, y es precisamente durante el embarazo cuando se crea, en el ser humano, ese mapa genético que nos va acompañar durante el resto de nuestra vida, por lo que el ácido fólico es imprescindible para un perfecto desarrollo fetal.

Durante el embarazo, la necesidad de folatos (compuestos de estructura y propiedades similares al ácido fólico) aumenta de manera considerable, y puesto que nuestro organismo no los produce, es necesario que los incorporemos a nuestra dieta a partir de aquellos alimentos que los contienen. Aunque es recomendable que, además, tomemos un suplemento alimenticio que nos asegure que estamos tomando el ácido fólico necesario.

Pero ¿qué alimentos contienen mayor cantidad de ácido fólico? Las frutas y las verduras de hoja ancha, como acelgas o espinacas, son ricas en este nutriente; pero también lo encontramos en los espárragos, los tomates, el hígado y los frutos secos, entre otros muchos.

La ausencia de ácido fólico durante el embarazo está asociada a problemas en el tubo neural, defectos congénitos cardiacos, malformaciones en otras partes del cuerpo….

Las funciones, durante el embarazo, en las que intervienen las hormonas tiroideas son las del crecimiento y maduración del sistema nervioso del bebé, por lo tanto el yodo es fundamental, no solo durante el tiempo en el que se está gestando en nuestro vientre, sino también una vez ha nacido y debe completar su desarrollo neurológico.

La ausencia de yodo provoca distintos problemas como el bocio, retrasos en el crecimiento y retraso mental, siendo las alteraciones del desarrollo neurológico y cerebral del feto las consecuencias más graves, irreversibles desde el nacimiento.. Mientras que el exceso de yodo nos lleva a a la aparición de bocio, hipertiroidismo e hipotiroidismo neonatal.

Los alimentos que contienen más yodo son los pescados, mariscos y algas. Entre los pescados, aquellos que destacan por su alto contenido en yodo son el bacalao, la perca y la lubina.

De todos modos, y más allá de los consejos que os damos, lo mejor es llevar un control exhaustivo de vuestro embarazo por parte del ginecólogo. Él, sabrá aconsejaros cuáles son las medidas a seguir en función de vuestras necesidades, y si en algún momento se requiere de un complemento vitamínico.

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Seguro que en multitud de ocasiones habrás oído aquel dicho popular de “cada hijo cuesta un diente”. Y aunque no es del todo cierto, sí que esconde algo de verdad, sin olvidar que cada embarazo es un mundo y cada mujer un universo totalmente diferente. Con el embarazo nos llega un buen número de cambios […]

Seguro que en multitud de ocasiones habrás oído aquel dicho popular de “cada hijo cuesta un diente”. Y aunque no es del todo cierto, sí que esconde algo de verdad, sin olvidar que cada embarazo es un mundo y cada mujer un universo totalmente diferente.

Con el embarazo nos llega un buen número de cambios a nuestro organismo. Las hormonas se alteran y consiguen revolucionar, no sólo nuestro ánimo sino, también, nuestro cuerpo, incluso en aquellas zonas donde, aparentemente, no existía ningún problema anterior. Y uno de ellos, y muy importante, es nuestra boca.

Unida a la vieja creencia, y como falsa explicación a lo de que “cada hijo nos cuesta un diente”, está la idea de que el calcio que necesita nuestro bebé para formar sus huesos lo toma de nuestros dientes. Y no es cierto, ya que lo toma de los nutrientes que aportamos en la alimentación.

El hecho de que nuestra salud bucodental se vea afectada depende de otros factores:

– Cambios en la permeabilidad de los vasos sanguíneos

– Más ácido en la boca

– Diferencias en la composición bacteriana de la boca-Niveles más altos de hormonas sexuales.

Enfermedades bucales relacionadas con el embarazo

Pero ¿en qué afectan todos estos factores a la salud de nuestros dientes? ¿Qué enfermedades bucales están relacionadas con el embarazo?

– La gingivitis suele ser la más habitual. Se trata de una inflamación de las encías que puede provocar que sangren. Esto se debe a la inflamación provocada por el acúmulo de placa bacteriana y exacerbada por la alta concentración de las hormonas sexuales. Es importante mantener esta afección a raya para que no acabe convirtiéndose en periodontitis, que es una enfermedad crónica que provoca la destrucción de los tejidos de sujeción de los dientes.

– Dientes que se mueven. De igual modo, la inflamación gingival exacerbada por las hormonas puede afectar a tejidos que mantienen sujetos a los dientes, así que es fácil que sintamos que se pueden mover.

– Tumores en las encías. No son malignos y suelen desaparecer tras el parto, aunque en algunas ocasiones necesitan de intervención médica. Se producen por la acumulación de placa.

– Caries. Durante la gestación tenemos más acidez en la boca, y mucho más si somos de las que vomitan con frecuencia. Estos ácidos debilitan el esmalte dental y dejan a nuestros dientes más desprotegidos. Además, también influye el descenso del flujo de saliva y el aumento de la ingesta de alimentos (antojos) entre horas que favorecen la aparición de caries, como son los azucarados.

Entonces, ¿qué podemos hacer? Si la higiene dental es necesaria y obligada durante toda nuestra vida, mucho más cuando estamos embarazadas, ya que nuestra boca está mucho más vulnerable. Es pautar con el odontólogo las visitas antes y durante el embarazo y seguir sus consejos al pie de la letra. Estar embarazada no es estar enferma, y son muchos los métodos y tratamientos compatibles con este estado

Un cuidado dental especial durante estos meses y una limpieza meticulosa conseguirán, no sólo aportarnos salud a nuestra sonrisa radiante, sino también asegurar un perfecto desarrollo a nuestro bebé.

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Lecciones que nos dan los niños

Ser madre es una de las experiencias más alucinantes que yo he vivido como mujer. Cuando no tienes hijos fantaseas con cómo será tener un bebé ¿se parecerá a mí? ¿tendrá mis ojos? ¿será niño o niña?. Cuando estás embarazada empiezas a preguntarte ¿Sabré cambiar pañales? ¿Se me resbalará cuando lo bañe? ¿Me va a dejar dormir? ¿Le compro este carrito o ese otro? 

Pero la realidad dejará todas esas cosas a un lado. Los primeros días bastante tendrás con sobrevivir al sueño, al cansancio, al no saber. Te acostumbrarás a su olor, a lo sorprendente que es que hayáis podido hacer una cosa pequeña tan perfecta. Todo en miniatura. Con sus dedos, sus brazos, su nariz diminuta. Y tan suave. Correrás cada vez que llore, temblarás de pensar que le pueda pasar algo, matarás por una sonrisa suya. Habrá días en que lo amarás a morir, otras veces que querrás tirarlo por el balcón y otros días en que lo amarás y te superará a partes iguales.  Otras veces te pasará todo esto, pero en la misma hora.  La montaña rusa, una nadería comparada con tu estado de ánimo.

Nadie dijo que fuera a ser fácil (Aunque sí dijeron que iba a ser toda una aventura).

A mí hay una cosa que me sigue sorprendiendo, y es la mayor lección que me han dado mis hijas. Porque, no os equivoquéis, nosotros educamos a los niños, pero los que nos dan lecciones son ellos. Y es el amor incondicional de un niño pequeño a su madre.

Cuando son bebés los niños tardan en saber diferenciar entre su ser y tu ser. Para él los dos sois uno, sin un límite definido. Tu pareja te quiere, pero no de ese modo. Tu bebé depende de tu persona y te quiere A TI, porque para él eres lo máximo. Habrá otros, pero nadie que lo tranquilice con el sonido de su corazón como tú. Ser el refugio de alguien es lo más alucinante que te ha pasado y que te pasará en la vida. Y no nos damos cuenta.

Al crecer los niños se despegan y van creando su propia personalidad. Aún así, tu hijo te va a querer seas como seas. Mis hijas me quieren, gorda, delgada, alta, baja, de buen humor, de mal humor. Me quieren a mí. Porque soy su madre. Y les importa un pito que haya gente a quien nosotras mismas consideremos mejores. Para mis hijas no hay absolutamente nadie mejor madre que yo en el mundo. Lo que tiene mérito porque soy una madre bastante desastrosa.

Los hijos nos enseñan lo que es querer. Lo que es amar sin límite, sin esperar nada a cambio. A tus hijos los quieres los días buenos, los malos y los regulares. Hasta cuando estás enfadada. Y esto amigos, es algo que hemos aprendido de ellos.

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