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De pronto un día en la consulta del pediatra, tras ver los resultados de una analítica y de una biopsia intestinal, oímos: “su hijo es celiaco”.

El mundo se te viene encima nada más escuchar el diagnóstico, aunque en la mayoría de los casos desconocemos exactamente qué es ser celíaco y cuáles son sus consecuencias.

¿Qué es la celiaquía?

La celiaquía es una de las enfermedades crónicas más comunes en Europa, la FACE (Federación de Asociaciones de Celíacos de España) calcula que 1 de cada 100 nacidos en España la padece. La enfermedad celiaca (no confundir con alergia) es una intolerancia permanente al gluten, proteína que se encuentra presente en: trigo, centeno, cebada, y probablemente avena.

Cuando un celiaco, en la gran mayoría de los casos son personas con predisposición genética (en estos casos siempre será más fácil su detección) consume alimentos que contienen gluten, se provoca una progresiva alteración de las vellosidades del intestino, las cuales son las encargadas de absorber los nutrientes de los alimentos y transportarlos a la sangre. Al dañarse las vellosidades hay una mala absorción de los nutrientes y una más que probable malnutrición.

Niños celiacos

Hoy por hoy siempre es más fácil detectar la celiaquía en los bebés, pues, suele aparecer la intolerancia nada más incorporar el gluten en su dieta. De ahí la importancia de seguir las tablas alimentarias de los pediatras por muy engorrosas y pesadas que nos puedan parecer. Sin embargo, no siempre se detecta la celiaquía de pequeño sino que se presenta bien avanzada la infancia e incluso en edades más avanzadas.

A pesar de no poder prevenir la enfermedad, sí hay marcados unos grupos de riesgo, por ejemplo, las mujeres somos más propensas que los hombres, así como la predisposición genética: ser hijo o nieto de celiaco (aunque no quiere decir que por ser celiaco tus hijos lo vayan a ser), padecer diabetes tipo 1, ser intolerantes a la lactosa, y el síndrome de Down.… …

¿Qué síntomas hemos de tener en cuenta?

Los niños normalmente suelen presentar frecuentemente:

  • Diarrea y distención abdominal.
  • Vómitos constantes.
  • Problemas de crecimiento (suelen estar por debajo del percentil de la media).
  • Astenia (cansancio crónico).

 

Esos son los síntomas más comunes pero también pueden presentar otros, como problemas de coagulación de la sangre, leucocitos bajos o el aumento de plaquetas.

Es muy importante que, aún sospechando que nuestro hijo puede ser celiaco, no retiremos el consumo del gluten hasta no haber sido visto por su pediatra, pues, esto puede ralentizar un rápido diagnóstico.

 

¿Cuáles son los alimentos sin gluten?

  • Carnes, vísceras frescas, jamón serrano, jamón cocido (cuidado porque ha de ser de alta calidad, hay muchos que al contener aditivos no pueden ser consumidos por los celiacos).
  • Pescados y mariscos frescos y congelados, eso sí, nunca los rebozados.
  • Huevos, leche y derivados.
  • Cereales sin gluten (arroz y maíz)
  • Legumbres, tubérculos, frutas, verduras y hortalizas.
  • Grasa comestible, aceite, azúcar, miel, mantequilla, especies en rama, vinagre de vino, sal.
  • Café, infusiones, vinos, refrescos y bebidas espumosas (ejem…obvio que el vino y el café no es para los peques…)
  • Frutos secos.

La noticia asusta, pero no hay que alarmarse en exceso. Lo que sí que hay que hacer a partir del momento del diagnósticos es parar a mirar las etiquetas de los envases y buscar el logotipo que la FACE otorga a los productos aptos para celiacos. Es fundamental armarte de paciencia porque los niños te pedirán chuches y bollería que no siempre podrás comprarles, pero pronto aprenderán a vivir con su intolerancia.

Además, tendrás que comunicar a su tutora que el peque es celíaco, para que no consuma en el cole nada que le perjudique, y si el comedor escolar no tiene menú apto para celiacos tendrá que comer en casa. Ahí comenzará tu particular lucha, porque en los cumples de sus amigos tendrás que llevar alimentos aptos para él, y no podrás comer con él en todos los restaurantes, pues no todos reúnen las condiciones adecuadas. No hablo solo de tener alimentos para ellos sino que garanticen que no exista una contaminación cruzada de alimentos.

Ah, y recuerda que no solo has de mirar las etiquetas en los alimentos, ya que otros elementos como la pasta de dientes también puede contener gluten. Pero puedes estar tranquila, la gama de productos de PHB Junior son aptos para celíacos. Así que los peques pueden seguir cuidando su sonrisa de la mano de tu marca de confianza.