Caries-infantil

 

Llegan las vacaciones de Pascua y para nuestros hijos esto se traduce en tiempo libre para jugar y divertirse. Pero no sólo eso, sino que también es una de las épocas más dulces del año gracias a las tradicionales monas de Pascua y dulces típicos de estas épocas del año como son las torrijas, los buñuelos de cuaresma, la leche frita, los roscos fritos, los pestiños… Una abundancia de azúcar que puede dañar nuestros dientes y los de nuestros pequeños si no cuidamos de su dieta y salud bucal.

Detrás de todos estos placeres tan dulces se oculta uno de los peores enemigos de nuestra sonrisa, el azúcar y como consecuencia: la caries.

En nuestra boca viven algunas bacterias como el Streptococo Mutans que se pega al esmalte, especialmente en sus recovecos. Cuando esta bacteria crece se producen ácidos que degradan el esmalte provocando la aparición de huecos. Cuando el hueco crece lo hace también la zona en la que las bacterias pueden reproducirse y se originan así nuevos huecos que van profundizando. Se trata de una fase en la que la caries no duele, por lo que no se suele detectar en la mayoría de los casos.

Tras el esmalte la perforación continúa atravesando la dentina. Más blanda y porosa que el esmalte, la progresión a través de esta parte del diente suele ser más rápida y empieza a afectar a la pulpa.

Cuando irrita los nervios es cuando aparece el dolor de dientes y aquí ya podemos decir que se nos ha hecho tarde, ya que la infección ha atravesado todas las barreras.

Si infecta la pulpa, puede progresar a través de la raíz y producir una inflamación en los tejidos que rodean el diente, lo que se conoce como un flemón.

Y ahora que sabemos cómo actúan estas bacterias que tenemos en la boca y que son las que fomentan la aparición de la caries, debemos prestar atención a las soluciones que existen para que tratemos esta dolencia y también para prevenirnos de su dolor.

¿Cómo tratar la caries en los niños?

La mayoría de los niños con dientes de leche son muy pequeños y esto complica que colaboren en el tratamiento para la caries, ya que aún no tienen un conocimiento completo respecto a la higiene bucal. Por eso, es importante empezar a cuidar los dientes desde temprana edad y ayudarles a coger una rutina, para que aprendan pronto y puedan así prevenir esta dolencia.

Al tratarse de dientes de leche, que son de corta duración, no se suele tratar este tipo de caries con una endodoncia. La endodoncia consiste en limpiar y eliminar el material infectado con un torno para rellenar luego con un “empaste”.

En el caso de los dientes de leche lo que se procederá a hacer es un sellado que consiste en cubrir la caries con un material que evita que las bacterias de la placa dentaria reciban más alimento, lo que detiene la progresión de la caries durante el tiempo necesario para que el diente de leche sea sustituido por uno definitivo antes de que la caries haya perforado el esmalte.

A veces, ya ha perforado y se está produciendo una infección. Es en esos casos es cuando, dependiendo de la edad del niño, debemos tomar medidas. Y lo primero será acudir al odontólogo que nos aconsejara cual es la mejor opción de tratamiento.

En los niños que ya tienen los dientes definitivos, la solución suele ser la endodoncia. En los casos en los que la caries está muy avanzada puede que necesitemos llevar a cabo una extracción. Aunque en este caso, también tendrá que ser nuestro odontólogo de confianza el que nos aconseje sobre cuál será el tratamiento más eficaz para seguir.

Una vez que conocemos qué es la caries y qué tratamientos podemos encontrar lo más importante es saber cómo prevenir estas dolencias para que nuestros pequeños gocen de una completa salud bucal.

Hay que tener en cuenta que hay niños que tienen más facilidad de desarrollar caries que otros, debido a la resistencia del esmalte a los ácidos de las bacterias de la placa. Pero aún así se debe prestar especial atención a :

  • Tener una buena rutina de higiene diaria. Si nuestros pequeños no se limpian los dientes a diario y con frecuencia permitiremos que los restos de comida habiten en nuestra boca durante más tiempo y así, la placa bacteriana crecerá a mayor velocidad. Lo correcto es cepillar los dientes después de cada comida y esta rutina la debemos iniciar desde el momento que aparece el primer diente de leche para acostumbrarlos a cuidar de su boca.
  • Cuidar de la dieta y prestar atención a la alimentación de los niños. A esa edad les apetece probar cosas nuevas cada día y las chucherías y el chocolate, en general, les encanta. Pero debemos ir con cuidado, ya que estos alimentos contienen un exceso de azúcares que se acumulan en las piezas dentales de los más pequeños y con el tiempo terminan dañando sus dientes.
  • Practicar juntos el momento de cepillado. Los padres somos para los pequeños el mejor ejemplo a seguir y nos imitan en todo lo que hagamos. Por lo que si nosotros tenemos una buena higiene bucal y nos cepillamos los dientes con frecuencia, nuestros hijos seguirán nuestro ejemplo..
  • Usar un cepillo blando que no dañe el esmalte ni las encías y hacer uso de dentífricos adaptados para su edad, ya que un exceso de flúor puede perjudicar los dientes y la salud bucal en sí.
  • Es crucial cepillar los dientes después de cada comida, especialmente después de la cena, ya que durante la noche las glándulas segregan menos salivas por lo que hay un mayor desarrollo de bacterias. Las cuales al no ser eliminadas se acumulan y enferman con el tiempo encías y dientes.
  • Visitar el odontopediatra entre los seis primeros meses o al año de la aparición del primer diente. Después se deberá llevar a cabo una revisión periódica una vez al año para asegurarnos de que todo está correctamente.

El mejor tratamiento es la prevención y como padres es nuestro deber cuidar de la salud bucal de nuestros pequeños. Prestar atención a su dieta y a sus rutinas diarias para que crezcan sanos y fuertes, con una sonrisa de oreja a oreja.

Deja un comentario