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Blog para compartir experiencias

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El cuidado dental de los niños tiene que empezar cuanto antes. Cuando son bebés y no tienen dientes tenemos que limpiarles las encías con una gasita empapada para evitar la proliferación de bacterias, y cuando los dientes aparecen es importante comenzar a cepillárselos.

Pero, ¿cómo escogemos el cepillo para los niños? Lo primero que tenemos que preguntarnos es qué le pedimos a nuestro cepillo de adultos porque, al fin y al cabo, las necesidades son parecidas. ¡Lo que es diferente es la solución!

Los cepillos tienen que llegar bien a nuestras piezas dentales. Un cepillo con el cabezal demasiado pequeño no limpiará en profundidad nuestras piezas ni tampoco llegará a todos los rincones de nuestra boca. Si tiene las cerdas demasiado cortas no podrá acceder a los espacios interdentales y es posible que nos queden restos de comida entre los dientes, con el riesgo de caries que esto conlleva.

Pues con los niños pasa lo mismo. Para llegar bien a las piezas dentales necesitamos un cepillo adecuado al tamaño de la boca y de los dientes de nuestros hijos, tanto si son de leche como si son ya definitivos. En su caso, el problema es que si utilizamos cepillos demasiado grandes tampoco limpiamos bien las piezas: perdemos precisión y unas cerdas demasiado largas pueden hacerles daño. Por eso es importante elegir cepillos para niños, puesto que el cabezal es más pequeño y el mango, en proporción, más largo. Con eso conseguiremos que lleguen bien a todos los rincones y el cepillado sea en profundidad.

Por otro lado, están las encías. A veces nos olvidamos de ellas, con lo importantes que son para nuestra boca porque son las que sujetan toda nuestra dentadura. En el caso de los niños las encías son especialmente tiernas y sensibles y tenemos que evitar dañarlas. Por eso para los niños los cepillos tienen que tener las cerdas adaptadas a las dimensiones de sus dientes para no arañarlas y herirlas en el cepillado. También las cerdas de los cepillos serán especialmente suaves que ya no queremos hacerles daño, ¿verdad?

Si tanto para niños como para adultos es importante elegir un cepillo con un cabezal adecuado al tamaño de las piezas y a la idiosincrasia de las encías, la única diferencia está en que en un cepillo infantil influye la estética. Seguro que con un cepillo molón con Pocoyó como el de PHB tienen más ganas de lavarse los dientes, ¡y oye, el factor psicológico también es importante!

Bueno… aunque esto quizás a los adultos nos influya también ¿O no os gusta elegir el color de vuestro cepillo de dientes?

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  Cuando nació la bruja mayor yo estaba perdida en muchos temas, y aunque es cierto que muchas cosas se solucionan dejándote llevar por tu instinto, en otras necesitas alguna “guía”, y entre estas cosas están temas como cuándo llevar por primera vez a tu hija al dentista. Si se lo preguntas a cualquiera de […]

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Cuando nació la bruja mayor yo estaba perdida en muchos temas, y aunque es cierto que muchas cosas se solucionan dejándote llevar por tu instinto, en otras necesitas alguna “guía”, y entre estas cosas están temas como cuándo llevar por primera vez a tu hija al dentista.

Si se lo preguntas a cualquiera de las abuelas lo más probable es que te digan que no hace falta que les lleves si no ves nada raro porque ellas no te llevaron hasta que fuiste bastante más mayor y seguro que ya había que hacer algo. Y si se lo preguntas a otras madres cada una te contará una cosa, y al final tampoco te quedará nada claro.

Así que yo, como en otras ocasiones, opté por preguntárselo al pediatra en una de las visitas que tuvimos. En todas las revisiones que tuvimos él les ha mirado la boca y siempre ha visto todo correcto e incluso nos ha dicho que lo estábamos haciendo muy bien con la higiene bucal y que no era necesario llevarlas a que las miraran en otro sitio.

Pero yo este año he tenido que hacer varias visitas al dentista entre la limpieza que tengo que hacerme todos los años y un par de muelas que han tenido que empastarme, así que en una de las visitas decidí llevarme a la mayor para que le echaran un vistazo.

Al ser con la mayor ha sido bastante sencillo porque es una niña tan tímida con la gente que no conoce que no se atreve a hacer nada por lo que puedan llamarle la atención así que se sentó conmigo y se dejó mirar sin poner oposición, aunque miraba al dentista con cara de pocos amigos. Como ya nos había dicho el pediatra, estaba todo correcto. Supongo que si hubiera que haber hecho algo como un empaste no habría sido tan sencillo

Enseguida tendré que llevar a la pequeña y eso va a ser otra historia muy diferente, no sólo es más pequeña sino que es bastante menos conformista, y como diga que no abre la boca, no la abre ni con unas tenazas. Pero hace tiempo que le veo unas manchitas amarillas en los incisivos, el pediatra me dijo que no tenía por qué preocuparme, que los dientes de leche son más porosos y que la suciedad se queda incrustada más fácilmente, pero que visitara al odontopediatra si tenía alguna duda. Y es cierto que hay días que después del cepillado lo tiene mejor que otros, pero nunca termina de irse por más que frote con el cepillo, así que necesito que le vea alguien más para quedarme tranquila.

Voy a dejar pasar estos días de verano que son tan caóticos y en cuanto empiece el curso la llevaré al dentista a que se lo vean, ya os contaré…

Y vuestros peques, ¿han tenido ya su primera visita? ¿Cómo ha ido?

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 Hola a todos, este mes vamos a hablar del papel de la alimentación en la salud bucodental infantil. En artículos anteriores hemos resaltado lo importante que es que nuestros hijos adquieran unos adecuados hábitos alimenticios para favorecer el buen desarrollo de sus dientes. Hoy nos detendremos en la importancia de los factores dietéticos y daremos algunas pautas para poder adquirir unos buenos hábitos alimenticios.

La dieta desempeña un papel fundamental en el desarrollo de la caries dental. Como sabemos, los azúcares de la dieta, en su descomposición, van a producir ácidos que desmineralizan la estructura de los dientes favoreciendo la aparición de la caries.

Las características de los diferentes alimentos hacen que unos sean más peligrosos que otros. En este aspecto, debemos valorar la cantidad de azúcar que contienen, la consistencia y la frecuencia con la que los consumimos. Siguiendo estos parámetros es conveniente que evitemos el exceso de azúcar en la dieta, que no comamos alimentos pegajosos o retentivos ya que van a  permanecer mucho tiempo en los dientes y que reduzcamos los “picoteos” entre comidas. Sabemos lo difícil, por no decir imposible, que es eliminar completamente el azúcar de la dieta, pero sí podemos reducirlo y restringirlo a las horas de las comidas cuando sus efectos son menos dañinos.

Como hemos comentado en otras ocasiones tenemos que tener un cuidado especial con los refrescos y los zumos. Estas bebidas favorecen la aparición de caries ya que contienen una gran cantidad de azúcar y una elevada acidez que provoca la desmineralización del esmalte.

Existen una serie de alimentos que se consideran más seguros para el diente. Entre estos alimentos encontramos el queso, los frutos secos, el pescado y las verduras. En el caso de la leche y el queso, algunas de sus proteínas actúan reduciendo la desmineralización y favoreciendo la remineralización del esmalte. Nos ayudan a proteger a los dientes. A pesar de estas características beneficiosas, no debemos olvidarnos de cepillarnos los dientes después de cada comida.

No solo debemos tener en cuenta el efecto directo que los alimentos tienen sobre los dientes. A nivel general, la falta de vitaminas A y D, calcio y fósforo puede ocasionar alteraciones en el desarrollo dentario que puede provocar que los dientes de nuestros hijos sean más débiles. Las vitaminas C y K son importantes para mantener sus encías saludables. Otros compuestos como la riboflavina les ayudan a mantener una buena salud de la lengua y de la mucosa de la cavidad oral.

En general, podemos decir que si nuestro hijo no tiene un adecuado estado nutricional estos déficits se pueden manifestar a nivel bucodental, observándose retrasos importantes en la salida de los dientes temporales y alteraciones en su estructura.

Dentro de las medidas preventivas que debemos tener en cuenta en la alimentación de nuestros hijos hay que destacar la importancia de una alimentación variada y equilibrada, recordando que los alimentos más peligrosos para la aparición de caries son aquellos con un alto contenido en azúcar, pegajosos o retentivos y que se ingieren entre comidas.

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