• Momentos para Sonreír

  • Momentos para Sonreír

  • Momentos para Sonreír

Blog para compartir experiencias

Higiene bucal en los campamentos de verano

 

Parece mentira pero ya tenemos el verano a la vuelta de la esquina y es el momento de pensar en las mejores vacaciones para nuestros peques. Las colonias y los campamentos se convierten en una excelente opción para que los niños disfruten mientras los padres aún tienen que trabajar. Son divertidos, aprenden cosas nuevas y conocen a nuevos amigos. Una experiencia muy interesante para el crecimiento de los más pequeños.

Serán unos días en los que los niños disfrutarán de una libertad diferente a la que están acostumbrados, con nuevas rutinas y mucho ejercicio al aire libre. Pero hay cosas que no pueden cambiar, como la higiene diaria de su boca. El niño debe estar concienciado de que no hay vacaciones para el cepillado de los dientes y que deberá seguir limpiándoselos al menos por la mañana y por la noche.

Aunque los monitores del campamento procurarán que los peques no se despisten, nosotros también podemos ayudar. Primero, acostumbrándoles desde pequeñitos, así  se sentirán raros si un día no se cepillan. Y después, proponiéndoles algún aliciente si lo hacen bien durante el tiempo que dure el campamento. Además, deberíamos reforzar su autoestima contándoles lo mayores que son para poder irse de colonias sin papá y mamá y lo mucho que confiamos en ellos y en que harán las cosas bien.

Una gran ventaja del campamento es que los niños hacen todo en grupo, también cuidar su higiene. A la hora de ir al baño por la mañana y por la noche, los propios compañeros le servirán de recordatorio para coger sus bártulos y cepillarse los dientes.

Cuando preparéis el viaje, deja que él escoja un neceser que le guste mucho, un cepillo de dientes de viaje atractivo y que estrene durante las vacaciones. Así será más sencillo comprobar a la vuelta si lo han utilizado. Deja que elija su pasta dentífrica favorita e incluye un pequeño calendario con casillas para que vaya tachando la que corresponda cada vez que se cepille los dientes.  Si al volver tienen todas o la mayoría de las casillas completas, podemos premiarles con una pequeña recompensa.

Cuando vuelvas a tener a tu niño en casa será cuando compruebes si de verdad ha estado cepillándose los dientes a diario. Si antes le costaba y ahora ya no tienes que recordárselo mañana y noche, el campamento habrá sido un gran aliado para instaurar la rutina del cepillado diario. Si antes no le costaba y ahora se hace el remolón, te tocará volver a poner en práctica todos los pequeños trucos y alicientes para recuperar las buenas costumbres. En cualquier caso, lo más importante es que disfruten mucho de su experiencia en el campamento.

Deja un comentario

shutterstock_112019783

 

Hola, soy la doctora Albericio y hoy os voy a explicar en qué consiste mi trabajo. En mi día a día me encargo del mantenimiento de la salud bucodental de los pequeños de la casa: soy odontopediatra.

La odontología pediátrica, también conocida como odontopediatría,  se ocupa de la prevención y el tratamiento odontológico desde la infancia hasta la adolescencia, habitualmente hasta los catorce años. Los odontopediatras somos los profesionales especializados en estos cometidos. Dentro de nuestra labor también se encuentra el implantar las técnicas adecuadas que faciliten al niño conocer el ámbito odontológico, para que no lo perciba de forma agresiva y que sus visitas al dentista sean algo habitual.

Es importante que los niños acudan a revisiones dentales desde pequeños, porque en este periodo de la vida es el momento de introducir los programas preventivos y los tratamientos necesarios para llegar a conseguir un estado de salud óptimo en la edad adulta. Por ello,  la mayoría de asociaciones y sociedades científicas como la Sociedad Española de Odontopediatría (SEOP) o la Sociedad Española de Odontología Infantil Integrada (SEOII) recomiendan hacer la primera visita al odontopediatra dentro del primer año de vida.

En esta etapa, los odontopediatras asesoramos a los padres para establecer unos correctos hábitos alimenticios y unos cuidados higiénicos adecuados, y así favorecer un correcto desarrollo de los dientes y los maxilares. Además, proporcionamos información sobre aquellos hábitos que debemos evitar, como permitir que el bebé se quede dormido con el biberón o impregnar el chupete en sustancias azucaradas para calmarlo.

Cuando llevemos a nuestro hijo a una revisión odontológica, el odontopediatra realizará una exploración clínica y una exploración radiográfica para valorar su salud bucal. Las radiografías odontológicas son muy útiles para realizar un diagnóstico completo ya que nos ayudan a detectar posibles caries localizadas entre las muelas, que en muchas ocasiones no son apreciables en la exploración clínica. También nos ayudan a valorar el tamaño de las caries y a visualizar la presencia de focos infecciosos. Además, gracias a ellas, podemos observar los dientes permanentes que se están formando en los huesos maxilares.

En ocasiones, a los dos o tres años de edad hay niños que han sufrido traumatismos, presentan caries o tienen problemas en la forma de morder. En estos casos, el odontopediatra pondrá en marcha las medidas y los tratamientos necesarios para devolver la salud bucal al niño. Es importante que sepamos que la detección y tratamiento temprano de estas patologías puede evitar la necesidad de realizar tratamientos más complejos en el futuro.

Normalmente,  los odontopediatras establecemos la frecuencia de las visitas de revisión cada seis meses. No obstante, debe ser cada profesional quien, según las características y riesgo de caries de cada niño, establezca los periodos de revisión.

Deja un comentario

uso del enjuague y el hilo dental en niños

 

Eran uno, dos y tres los famosos mosqueperros, el pequeño D’Artacán siempre va con ellos… ¿Recuerdas esa canción? No, no voy a hablar de dibujos animados de nuestra infancia sino de tres mosqueperros  especiales, necesarios e imprescindibles: la pasta dentífrica, el hilo dental y el enjuague bucal. Sí, sí, ya lo sé falta D’Artacán. Sin duda alguna nuestro D’Artacán particular es el siempre necesario cepillo de dientes.

El cepillo de dientes, el dentífrico, el hilo dental y el enjuague bucal forman un equipo increíble. El mejor equipo al cuidado de nuestros dientes. Sí, sé que algunos dirán que estoy medio loca por mis comparaciones pero, he de decir que el mundo de los cuentos, la imaginación y los personajes fantásticos en casa me  ha venido muy bien para que mi Piojo aprenda ciertas cosas. Por ejemplo, en casa no tomamos jarabes sino pociones mágicas hechas por hadas, duendes y dragones. Parecerá  una tontería, pero así siempre se toma los medicamentos.

Eso fue lo que me llevó a crear al Súper Cepillo de Dientes, ese que combate contra las malvadas-malvadosas caries. Y llegado su momento mis particulares mosqueperros vendrán en mi ayuda. El primero que aparecerá por casa será el señor Hilo Dental, ya que debemos introducirlo en la higiene bucal de los peques a partir de los 4 años. Eso sí, siempre con nuestra ayuda.

Primero debemos utilizarlo nosotros enseñándoles a usarlo con nuestra ayuda, para que poco a poco vayan haciéndose independientes, y así a la edad de 8 años puedan usarlos ellos solos.

El siguiente mosqueperro, el enjuague bucal, tardará un poco más en llegar a casa, pues no es recomendable su uso hasta los 6 años. ¿Por qué no es recomendable? No por ser dañino o perjudicial, sino porque en la mayoría de los casos van a terminar tragándose el enjuague. No van a saber usarlo correctamente: enjuagarse y escupir.

¡Ah! Hemos de recordar lo siguiente: como buenos mosqueperros, el enjuague y el hilo dental no sustituyen al cepillo sino lo complementan. No olviden aquel lema: “Uno para todos y todos para uno”.

Deja un comentario

¿Quieres ver nuestro vídeo "La primera vez"?