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Blog para compartir experiencias

pocoyó se cepilla los dientes

 

Pocoyó fue el primer amor de mi hija. Primera hija, primera nieta, primera sobrina, tuvo cienes y cienes de regalos por parte de todos. Y como casi no somos exagerados… el caso es que, como era lo que estaba de moda en aquel entonces y a mí me parecía el culmen de lo educativo, nos dio por Pocoyó. Nos dio de tal manera que tuvimos CDs, DVDs, juguetes… Todo lo habido y por haber. Hasta el hartazgo. Acabamos que nos salía Pocoyó por las orejas. ¡Y eso que me parecía monísimo! Una amiga incluso bromeaba diciendo que iba a ser mi yerno…

Tal fue mi hartazgo que Mencía apenas vio cosas de Pocoyó. Es como aquel que trabaja en una pastelería y acaba cogiéndole tirria a los pasteles. Es un “no eres tú, soy yo…” Pero yo creo que ahora es el universo el que se ríe de mí. Porque tenemos en casa lo que se conoce como justicia poética.

Me regalaron un kit precioso de PHB consistente en una taza de Pocoyó con un cepillo de dientes y dentífrico. Monísimo. La pasta con un sabor estupendo, por cierto. Hasta aquí todo bien. Además, yo ya estaba en paz con Pocoyó, así que lo acogí de buen grado.

El kit tenía que ser sí o sí para Mencía, porque era adecuado para su edad. No sé si sabéis que los dentífricos y los cepillos tienen que ser los idóneos para la edad de los niños. Mencía tiene 4 años y todos los dientes de leche, mientras que Aldara tiene 7 y ya tiene piezas definitivas. Así que el kit tenía que ser para la pequeña sí o sí.

Pero ay… Aldara arrugaba el entrecejo ante la taza de Pocoyó, porque de todos es sabido que claramente este personaje es para pequeños. Tú pregúntale a cualquier niño de siete años. Tardará “cero coma” en contestar que eso es para enanos y que él está por encima de eso. Pero yo sé que ella en su interior se muere por la taza de Pocoyó. No sé si simplemente por chinchar a su hermana (puede ser, el “momento Gollum” es algo que vivimos en casa día sí, día también) o porque en el fondo le gusta y no puede admitirlo.

El caso es que con la taza vivimos una guerra fría. Porque ella la quiere, la otra la quiere, y todo esto sin que se note. La una se la lleva, la otra se la recoge, la otra protesta. Y por extensión, el momento de lavarse los dientes se ha convertido en toda una experiencia. Una que empuja, la otra que dice que a mí me has puesto poca pasta, la otra que dice que a mí me has salpicado, no pongas esto aquí, tardas mucho, cierra el grifo… y así hasta el infinito y más allá.

Pocoyó me mira y se parte de risa. Yo recojo, sin rechistar. Cierro la pasta, limpio los cepillos, mando a las niñas a la cama, recojo la pasta. Para mí que Pocoyó se está vengando de mí. Justicia poética.

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Cómo escoger el primer cepillo de dientes

Cuando les compré el primer cepillo de dientes tanto a la mayor como a la pequeña, la verdad es que no las tuve en cuenta a ellas en absoluto. Se los compré mucho antes de que empezaran a utilizarlo y escogí directamente el que yo quise. Todavía no les había salido el primer diente, así que no tenía mucho sentido preguntarles cuál le gustaba más.

Pero los cepillos de dientes (por lo menos en nuestra casa) duran muy poco. Entre que a veces más que cepillarse lo que hacen es mordisquearlos y que otras veces echan tanta pasta que luego se queda seca y no hay manera de quitarla, cada dos meses estamos eligiendo uno, y ahora sí que los eligen ellas.

En el mercado hay múltiples opciones de cepillos infantiles, pero hay varias características que el cepillo tiene que cumplir para que sea idóneo para esas boquitas tan pequeñas: tiene que tener los filamentos suaves, el mango del cepillo tiene que ser fácil de coger (por lo que es mejor que sea grande) y el cabezal debe ser pequeño para que puedan manejarlo bien dentro de la boca.

Nosotras hemos tenido todo tipo de cepillos, algunos que cumplían estas características y otros que no pero que la mayor ha visto en alguna tienda y ha acabado en casa porque tenía dibujos que le gustaban. Incluso tuvimos uno que se iluminaba durante 3 minutos, que es el tiempo que tiene que durar un buen cepillado.

Ahora lo que hacemos directamente es ir a la sección de higiene dental de la farmacia o parafarmacia y que elijan ellas el que les guste dentro de las opciones que les doy yo, que son los que cumplen las características que antes he dicho. Me parece bueno que lo elijan ellas para que les haga más ilusión utilizarlo, pero por otro lado hemos comprado tales porquerías sólo porque eran bonitos que he decidido que ya no más.

Ahora tienen las dos sus cepillos de Pocoyó con el vasito a juego. Yo estoy feliz porque sé que cumplen con todas las características que busco,  ¡y ellas tan contentas!

Y vuestros peques, ¿tienen un cepillo favorito? ¿Cómo hacéis para elegirlos?

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Cuentos para cepillarse los dientes

Es imprescindible que desde los primeros meses de vida de nuestro bebé vayamos introduciendo en su rutina diaria la necesidad de una buena higiene dental. Incluso cuando todavía no le han salido los primeros dientes de leche, es necesario que hagamos una suave limpieza de sus encías para evitar que le queden restos de leche u otros alimentos que puedan perjudicar a su salud bucal.

Pero a veces no resulta sencillo que esta práctica se realice de forma adecuada y, sobre todo, constante. Se les olvida, no les apetece o, sencillamente, dejan de darle la gran importancia que tiene. Entonces es el momento de buscar todas las técnicas necesarias para que nuestros pequeños se conciencien de la necesidad de una buena higiene bucodental.

Y como mejor se aprende es a través de la diversión. Y una de las formas de ocio que más gusta a los niños y que más prevalece en su memoria es la lectura, especialmente cuando se trata de libros y cuentos indicados para promover y enriquecer su imaginación.

Para animarles a cepillar y cuidar sus dientes, existen en el mercado distintos libros que nos pueden ayudar:

  • “¡Cepíllate el pico, Perico!”. Se trata de un divertido cuento cuyo protagonista es un pollo llamado Perico. Él vive feliz en el campo hasta que un día se da cuenta que su canto suena muy raro, en vez de hacer co-co como la mayoría, le suena a plo-pli. Mamá gallina enseguida descubre que algo raro le sucede, así que lo lleva pronto al médico donde descubre que tiene caries. Y es que Perico ha descuidado la higiene de su pico, algo que ya no le volverá a suceder. El libro ha sido escrito por Clair Arthur y Vicent Mathy y editado por Macmillan
  • “El libro de los dientes limpios”. Se trata de un libro que está dirigido tanto a los niños como a sus padres. Contiene dos partes totalmente diferenciadas. En una de ellas, dos divertidas hadas irán guiando a los pequeños a través de sus aventuras y simpáticas actividades para concienciarles sobre la necesidad del cuidado de sus dientes. La segunda parte está dirigida a los padres, dándoles ayudas, claves y métodos para animar a los pequeños al cepillado de sus dientes. Puedes leerlo online o descargarlo gratuitamente desde su página web.
  • “¡A lavarse los dientes!”. Un divertido libro con simpáticas ilustraciones que servirá como una eficaz herramienta para que los niños empiecen a cuidar de sus piezas dentales. Y como no hay nada mejor que el conocimiento para educar con cabeza y eficacia, a modo de juego se les va enseñando el nombre de cada diente y los cuidados que necesitan para que estén siempre sanos. Ha sido escrito por Patricia Geis y editado por Combel Editorial.

En la Red también existen muchos lugares en los que puedes encontrar pequeños relatos que hacen referencia a esta importante y necesaria tarea diaria, y que te pueden ayudar a enseñar a tus hijos a cuidar de sus dientes de una forma divertida. Algunos son:

Aunque si eres imaginativo y dejas volar tu imaginación, seguro que encuentras tus propios argumentos e historias divertidas con las que enseñarles que la limpieza diaria y a fondo de los dientes no debe caer nunca en el olvido.

Y para terminar, ya sabes que no hay mejor manera de desarrollar nuevos hábitos que ¡aprender jugando! Así que si aún no lo has hecho, te invitamos a pasarte por este rincón de la web donde podrás encontrar juegos y pasatiempos para divertirse aprendiendo una buena higiene bucal. Para los peques a partir de 2 años encontrarás juegos protagonizados por Pocoyó y los mayores de 6 podrán seguir aprendiendo con Barrio Sésamo.

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