• Momentos para Sonreír

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Blog para compartir experiencias

vamos al dentista

Cuando aparece el primer diente de leche o bien cuando el niño cumple 1 año, es el momento de visitar al dentista por primera vez.  Esto no tiene por qué ser una experiencia traumática para tu hijo – ¡el miedo al dentista no es innato!

Si pones en práctica una serie de consejos y recomendaciones, podrás conseguir que se convierta en una divertida aventura.

A menudo, asociamos el dentista a “dolor” porque esperamos a que haya algún problema bucal antes de pasar por la consulta. Por eso, es importante establecer una rutina de revisiones regulares desde pequeños. De esta manera, el dentista podrá comprobar que no haya ningún problema y te ayudará a crear unos buenos hábitos de higiene bucal junto a tus hijos. Es buena idea escoger un profesional con experiencia en odontología pediátrica, ya que estará acostumbrado a tratar con niños.

Antes de la consulta, debes explicarle a tu hijo lo que va a ocurrir, con total normalidad: si insistes en la idea de que “no va a sentir nada” o “no va a hacerle daño”, le transmitirás inquietud por lo que va a pasar. Evita usar palabras como “pinchazo” o “aguja”y no uses nunca el dentista como amenaza o castigo. En lugar de ello, explícale que el dentista es su amigo y va ayudarle a tener una sonrisa feliz.

Los padres siempre acompañan al niño en la primera consulta, pero posteriormente pueden esperar fuera. Con el tiempo, ir al dentista se convertirá en una rutina más, uno de los hábitos más importantes para conservar una sonrisa sana y bonita durante toda la vida.

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ortodoncia

 

A medida que los dientes de leche de tu hijo se van cayendo y siendo sustituidos por los definitivos, podrás observar si su alineación es la correcta o no. En ciertas ocasiones, hará falta corregirla mediante el uso de aparatos de ortodoncia.

Los problemas de alineación más comunes son los dientes apiñados o demasiado separados y los defectos en la mordedura, es decir, cuando los dientes no encajen correctamente al cerrar la boca.

Una mala alineación de los dientes puede hacer más difícil masticar bien y pronunciar correctamente algunos sonidos. También facilita que se acumule la placa dental, dificultando la limpieza y pudiéndose en este caso incrementar la aparición de problemas en las encías, caries, mal aliento,etc. Además, no podemos olvidar que la sonrisa es nuestra “carta de presentación”; por eso, los dientes torcidos pueden llegar a provocar problemas de autoestima. El tratamiento con brackets permitirá conseguir una mordedura correcta y mejorar la estética dental.

No todos los casos son iguales, y la edad más adecuada para colocar una ortodoncia dependerá de varios factores. El dentista de tu hijo valorará si es necesario o no ponerle brackets y cuándo se debe empezar el tratamiento. De la misma manera, el tiempo necesario para alinear los dientes también varía: desde seis a ocho meses para los casos más sencillos hasta tres años para los más complicados.

Si tu hijo necesita brackets, es muy importante hacerle saber que seguir al pie de la letra todas las indicaciones del dentista hará que el tratamiento funcione mejor y puedan retirárselos antes.  Durante este tiempo es muy importante acudir a revisiones periódicas para ir ajustando los brackets y mantener una buena higiene bucal.

Y no te olvides de recordarle que con un poco de paciencia y constancia, muy pronto podrá presumir de sonrisa.

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barrio sesamo

No todos los dentífricos son iguales, y los niños necesitan uno que se adapte a sus necesidades.

Un aspecto muy importante a tener en cuenta para escoger la pasta de dientes de tus hijos es su contenido en flúor. El flúor es un gran “guerrero anticaries”, pero los niños necesitan dosis más bajas que los adultos.  Es importante escoger una pasta de dientes especial para niños con una cantidad de flúor adecuada a su edad. Tu odontólogo te ayudará a conocer la concentración de flúor más recomendada para él. Otra característica importante de las pastas de dientes para niños es su sabor.  Los sabores fuertes y mentolados no suelen gustar a los niños “porque pican”. Para que la experiencia de aprender a cepillarse los dientes sea lo más agradable posible, las pastas para niños suelen tener sabores más suaves. Pero cuidado, ¡que esté rica no significa que se pueda comer! Hay que dejar siempre la pasta de dientes fuera del alcance del niño, usar una cantidad pequeña en cada cepillado y enseñarle a escupirla después.

Aunque debes empezar a cuidar la higiene bucal de tu hijo desde incluso antes de la aparición del primer diente, durante los primeros 24 meses una pasta de dientes fluorada no será necesaria. A partir de los dos años puedes empezar a utilizar un gel dentífrico como PHB Petit, que tiene sabor a fresa. Cuando cumpla los seis puedes pasar a una pasta dentífrica como PHB Junior y dejarle escoger a él: ¿sabor fresa o sabor menta?

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